viernes, 5 de noviembre de 2010

REHENES EN LA SARTEN

Acabo de leer "Rehenes en la sarten" y en la ultima frase de la contratapa del libro se lee la frase: “usted no leerá, será testigo”. Efectivamente, pues el autor de esta novela, Samuel Matsuda Nishimura (Samoncho) nos narra el día a día de su cautiverio en la Casa del embajador japonés desde diciembre de 1996 hasta abril de 1997 de una manera ágil y amena tal cual su estilo. Un estilo que se puede apreciar a diario en esta casa editora (Perú Shimpo) en su sección Champuru, abarcando todo. Yendo directamente al punto.


Recuerdo que a principios del año 2008, en mi tercer viaje al Japón, estuvimos retenidos en el aeropuerto de Ciudad de México ( donde hicimos escala) por veinticuatro horas que resultaron interminables, pues al no haber adquirido la visa mexicana no se nos permitía salir de un cuarto adecuado para pasajeros de transito. Las horas eran interminables, sin saber que hacer. No puedo imaginarme que serían cuatro meses en un encierro, privados de la libertad y con negociaciones que parecen interminables, en donde ninguna de las partes da su brazo a torcer, alargando el cautiverio de aquellas 72 personas y la angustia de sus respectivas familias.

¿Se puede escribir una novela en base a días de rutina y ánimos mancomunados caldeados por la misma situación? Mejor dicho ¿sería alguien capaz de tomar nota con lápiz y papel de aquellas circunstancias y verterlas en un libro? Pues si. No son necesarias las cámaras de ultima generación o la comunicación vía satélite para una comunicación intima y eficiente. La pluma es más fuerte que la tecnología.

Además, atrás quedaron las técnicas literarias de los diversos autores de nuestro medio: la técnica del desdoblamiento, el hablar entre líneas, el dato escondido, el salto temporal o los vasos comunicantes. Con Samoncho no hay vainas. El lector no perderá el hilo conductivo de la narración de ninguna manera ni se aburrirá de la lectura de ningún modo, a pesar de la rutinaria circunstancia que se describe, pues la monotonía era en realidad para los que presenciábamos esas circunstancias desde fuera, por que desde dentro, este libro toma una radiografía de lo que sucedía internamente. Lo que los canales de televisión ni los medios de comunicación informaban. ¿Cómo se convivía con los compañeros de obligada rutina? ¿Qué relaciones se establecían entre rehenes y terroristas? ¿Cómo sobrellevaban el cautiverio los rehenes japoneses? ¿Qué recuerdos se llevarían los rehenes extranjeros del Perú?

A pesar de acabar de leer este libro a casi once años después de ocurrido el hecho, el refrescar la memoria no esta de más pues fue justamente el hecho de haber bajado la guardia frente al terrorismo lo que permitió que se den tan funestos acontecimientos en aquella ocasión. Hay otros desde luego que quieren “refrescar la memoria” a través de la televisión realizando producciones como “Operación rescate” que uno en realidad no sabe si están haciendo mofa de la desgracia ajena o no tienen otro tema del cual colgarse y hacer un argumento de mini serie (No me imagino que pensará el Ex –embajador Aoki al enterarse que fue interpretado por el chino Yufra)

Lo que si queda claro es que “Rehenes en la sartén” es un documento histórico y periodístico que narra aquel funesto acontecimiento de una manera seria, presencial y sobre todo humana de una parte de la historia del Perú contemporáneo.

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