domingo, 22 de agosto de 2010

AÑORANZAS DE PAPEL

Para los que usamos el Internet como principal medio de comunicación bidireccional aquí en el Japón, lo primero que afirmamos al referirnos al tema de las comunicaciones, tras haber leído o escuchado las tendencias de futurólogos como Alvin Toffler o Bill Gates, es que el ordenador sustituirá a los periódicos, revistas, cartas, boletines, entre otros.




Y en nuestro afán de residentes en este archipiélago en donde la electrónica juega un papel fundamental en nuestras vidas y estamos rodeados de modernidad, repetimos esa afirmación a grandes voces y sin cesar. Más aún, el presidente de Microsoft anunció que por motivos ecológicos deseaba cumplir el sueño de sustituir el papel por la pantalla plana.



Pero si tomamos en cuenta que en una realidad como la que vivimos los dekasegi en el Japón, donde el tiempo y el cansancio vencen el cuerpo y nuestro estado anímico y que la vista cede ante la lectura de un párrafo mediano en una pantalla del ordenador, ¿será posible que alguien sea capaz de leer una novela entera?, es más, los novedosos dispositivos de libros multimedia portátiles no servirían de mucho para los que laboramos en fábricas pues no es cuestión de tecnología, sino más bien de hábitos.



Y para los que venimos del Perú, la lectura no es un hábito como lo es para el japonés leer sus mangas (2) en los denshas (3), pues preferimos desde luego otros medios de comunicación.



Los foros del internet de los principales portales de peruanos residentes en el Japón o las salas de chat en horas convenientes, reflejan claramente el nivel mental de quienes habitamos en estas islas, haciendo de los espacios virtuales, salas de confrontaciones y galerías para plasmar los insultos mejor redactados.



En palabras de Mario Vargas Llosa: "la buena lectura es indispensable para tener ciudadanos despiertos, activos y con sensibilidad critica". Además, mediante el ordenador, es muy posible que una lectura sea interrumpida por una ventana del messenger que se enciende, el impulso mental que nos lleva a entrar a una página web que se renueva a diario o quizás la impertinente propaganda que entra al monitor parpadeando y desorientando la atención del lector; son cosas que sin lugar a dudas le ha sucedido a todo cibernauta que pretendía leer un texto mediano, un relato o un ensayo vía ordenador.



Que el papel en algún momento de la historia desaparezca, eso definitivamente sucederá a largo plazo, pero me parece que tomamos esa afirmación como un pretexto para no leer, para creernos dueños de una verdad absoluta que posiblemente no lleguemos a experimentar o quizás para comunicarnos como lo hacemos hasta ahora, sin redondear ideas, sin planteamientos, sin ejercitar la mente, la razón o la imaginación y cayendo en estímulos como lo escuchado y repetido o lo visto y descrito con poco o ningún criterio racional.



Ni qué decir si lo enfocamos desde el punto de vista en donde el papel es sinónimo de una representación como lo son los ichi man en (4), por los cuales tanto luchamos aquí en Japón o los contratos firmados, o las letras en blanco, o los cuadros de grandes pintores, etcétera; se diría que el papel no sustituirá aún a estos términos al menos hasta las próximas generaciones.



Es por eso que es preferible desarrollar hábitos saludables como sustituir el md (mini disc) por un buen libro mientras viajamos en el densha o leer un poemario mientras esperamos que se termine de lavar la ropa en la lavandería de moneda, en vez de estar haciendo alardes de grandes futurólogos y afirmar que el papel como vía de transmisión de información o representatividad desaparecerá.



Lo hará, sí, pero no creo que lleguemos a vivir esa era.

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